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AGOSTO 2005
Vertical Horizontal:
fruto de años de
trabajo arduo en la música
Para
apreciar en su totalidad
Vertical Horizontal hay que conocer y tener
muy en cuenta los más de 30 años de trayectoria artística, la
humanidad creativa, y la personalidad desenfadada, del gran
cantautor uruguayo/español
Luis Alfredo, a quien la generación de hoy en día le
ha reconocido más por su labor incansable y visionaria como
productor de nuevos talentos en la música católica que como el
talentoso cantautor que es.
Vertical Horizontal surge como refrescante
sorpresa y una acción de gracias implícita. Lo que más
resalta al oído en esta producción es el enlace químico entre
la madurez de un hombre como Luis Alfredo con la presencia
constante y jovial del arreglista y director musical
Argentino, Jonatán Narváez—entre otros jóvenes músicos
colaboradores por supuesto. Luis ya sabe lo que quiere
proyectar; parece que lo ha soñado toda una vida con claridad.
Hoy en
Vertical Horizontal lleva a la óptima realidad sus
sueños con el talento artístico de gran embergadura que se ha
escogido.
Esta producción muestra que Luis tiene una
gran capacidad para reinventarse. El primer impulso al leer
la nómina de canciones es creerse que este álbum es una
recopilación de sus canciones conocidas y algunas nuevas, pero
Luis advierte a todos que no es así. De hecho es un disco muy
innovativo. A pesar de contener canciones compuestas hace
años, sus productores han logrado una actualización musical
maravillosa, llena de energía y una fuerza lírica
esperanzadora y alegre.
El mismo Luis Alfredo nos dice en sus
agradecimientos: “Es más bien una recopilatorio sentimental
más que racional, donde he pegado dos, tres estribillos de
canciones diferentes pero de similar contexto, resultando una
nueva, vieja, inédita canción”.
Lo sentimental siempre toca al público de
manera muy especial. La sensibilidad del que busca acercarse
a Dios se verá satisfecha al escuchar
Vertical Horizontal. El álbum transpira años de
coraje, de sacrificio, de descubrimientos, de experimentos, de
victorias y fracasos, de un caminar a veces ligero y felíz y
otras a oscuras, en plena fe. También se siente el calor de
familia; Luis abre las puertas de su casa en fotografías.
Recuerda al público cristiano que muchas veces los sacrificios
del cantante católico son compartidos con un cónyugue y sus
hijos, que siempre hay una partida y un encuentro. Así mismo,
se siente el amor desnudo y real en sus letras que animan a
todo cristiano en su difícil camino hacia la Santidad. Una
canción muy especial sobre esta línea es “No me
preguntes/Mundo nuevo”. Tiene un ritmo que evoca a un “Juanes”;
éste es un ritmo tan contagioso que es casi imposible estarse
quieto y que devuelve la sonrisa y la esperanza al que está
afligido por haberse caído.
Hay mucha guitarra, juego de voces
preciosos bien confabulados, cuerdas con percusión latina
perfectamente ligados. Muchas de las canciones en su
expresión lírica son muy contemporáneas aunque hayan sido
escritas hace algunos años y éstas pueden evocar artistas
seculares y su estilo tales como las retahílas de Shakira o
las vocalizaciones a lo “corazón partío” de Alejandro Saénz en
“Tú no eres fantasía”, o un Ricardo Arjona en la historia de
un “Héroe anónimo”, o un Maná romántico en su sonido
indiscutiblemente Latino en el corte tan conocido “Lo que
agrada a Dios” tema inspirado en los escritos de Santa
Teresita del Niño Jesús.
Vertical Horizontal
junta lo viejo y lo nuevo
justo en esa intersección donde ambas direcciones se cruzan.
El corte “Vertical Horizontal” es precisamente el centro del
disco. Su letra es una expresión sencilla pero poderosa de la
fe cristiana totalmente centralizada en Cristo Jesús. Lo cual
demuestra una vez más que todo en este álbum ha sido
cuidadosamente estudiado, todo es significativo, producido con
un propósito bien definido.
Esta producción demuestra que los años de
fidelidad a Dios en la música católica sí produce frutos
cuantiosos de gran calidad.
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