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MAYO 2003
Consolad
a mi pueblo -- Hermana Glenda
La
Hermana
Glenda es sin lugar a dudas una de los
artistas católicos más exitosos.
Algunos
han dicho que se está convirtiendo rápidamente en la versión
en español (y femenina) de John Michael Talbot, el artista
católico más popular en todo el mundo.
Sin
duda la música de Glenda se asemeja mucho a la de John
Michael, es decir,
contemplativa y profundamente
arraigada a la Sagrada Escritura.
Esto es una muestra de
la profunda nostalgia por lo espiritual que existe en nuestros
pueblos, una nostalgia que también se expresa en una búsqueda
por aquella música que lleva a un encuentro un poco más íntimo
con Dios.
Consolad
a mi pueblo es el nuevo trabajo de esta religiosa
chilena. En
realidad es su tercer disco.
A
solas con Dios
fue el disco que presentó a Glenda al mundo entero, después
vino Tengo
sed de ti, con sus versiones acústicas (Con
nostalgia de ti) e instrumentales (Para
ti toda mi música).
“Consolad a su pueblo” también consiste en 3 volúmenes,
aunque esta vez, presenta dos discos completamente nuevos,
ofreciendo un total de más de 30 canciones nuevas, y un
tercer volumen que ofrece versiones instrumentales de una
selección de canciones de los volúmenes I y II.
Musicalmente
“Consolad a mi pueblo” representa un desarrollo y un paso
diferente para Glenda. Aquí
no solamente escuchamos las hermosas cuerdas de su guitarra clásica,
sino que enriquecen sus melodías una gran variedad de
instrumentos y expresiones.
Bajo, batería, teclados, piano, arpas, órganos, y
hasta guitarras eléctricas son empleados en la producción.
Sin embargo cualquiera que sea el instrumento, su
ejecución nunca sale de la línea musical y estilística que
ha llegado a caracterizar a la Hermana Glenda.
La
hermana Glenda es miembro de las Religiosas de la Consolación
por lo que estos
nuevos discos son una profunda expresión del carisma que
anima a ella y a sus hermanas.
“Al paso de nuestro desconsuelo sale el consuelo de
Dios. El quiere
estar con nosotros y en medio de las dificultades de nuestra
vida su presencia es nuestro bálsamo, es el consuelo que nos
infunde esperanza y fe”.
Consolad
a mi pueblo - Volumen I
desarrolla ese misterioso diálogo esencia que todos
mantenemos, conscientes o inconscientes, con Alguien que nos
sostiene. Como
una invitación a abrirte el corazón al Señor, Volumen I
comienza con la tranquila “Mira que estoy a tu puerta y
llamo” esas dulces palabras de Jesús que encierran una
promesa y una oferta. “Si
me abres, entraré en tu casa, cenaré contigo, te diré
tantas cosas...que no te he dicho..” Después viene
“Levántate amada mía”, canción basada en el Cántico de
los Cánticos. Las
estrofas son entonadas con profundidad y ternura, pasando a un
fervoroso estribillo implorando a la amada, con ese lenguaje
tan apasionante de ese libro del Antiguo Testamento.
“Déjame ver tu figura, déjame ver tu presencia,
déjame ver tu mirada, déjame escuchar tu voz...”
“Génesis” transmite un sabor casi andino con el
sonido de bombas y zampoña, recordando la dignidad de ser
hijos de Dios, que somos creados a imagen y semejanza de El,
obra de sus Manos.
De
los Andes pasamos a Andalucía en “No comprendo lo que me
pasa,” con toques flamencos en las guitarras y vocales
apasionantes. “Como
una madre” es un dulce canto que recoge esas conocidas
palabras del profeta Jeremías que por las cuales Dios nos
dice que así como una madre no puede olvidarse del hijo de
sus entrañas, así Dios no se olvidará de nosotros jamás. Órgano y arpa se unen a las guitarras para la “No puedo
vivir sin ti,” un verdadero canto de amor lleno de emoción
y anhelo: “...Tu amor fuerte como la muerte, no se apaga
en mi...cuando te encuentro te daré mi amor, cuando me
encuentras me darás tu amor...”
Volumen I termina con la alegre “Consuela a mi
pueblo,” una canción que resume la carisma de Glenda y sus
hermanas: “Consuela a mi pueblo...súbete a un alto monte
y grítales...diles que Yo su Dios estoy aquí...”.
Consolad
a mi pueblo - Volumen II
es
un
sencillo fruto de experiencias de encuentro. No tiene unidad
temática. Guarda sí, dos
denominadores comunes: Lo gratuito
de la irrupción de
Dios
y "el consuelo que dan las Escrituras" cuando
dejamos que nos hablen al corazón.
Algunas canciones de este segundo CD ofrecen una
instrumentación un poco más elaborada, con más percusión y
movimiento. Esto
es evidente ya con la primera canción, “Transparente” que
ofrece estrofas serenas, y estribillos movidos, llamándonos a
la autenticidad y recordándonos que debemos ser “transparentes...como
un libro que se lee, con el alma en la palma de la mano,
quiero ser...” “Un
nombre nuevo” también se destaca por su arreglo sofisticado,
con batería, bajo y hasta guitarra eléctrica.
A veces las dificultades y pruebas de esta vida nos
hace sentir como en un desierto, alejado de Dios y sedientos
de su presencia. “En
el desierto” nos recuerda que aunque el camino se nos haga
largo y difícil, Jesús está con nosotros a través de su
presencia eucarística: “Levántate, y come de mi carne,
levántate y bebe de mi sangre, porque largo es el camino para
ti sin mi...”
Las
sorpresas no acaban, y así escuchamos el acordeón y un toque
de sabor country en la canción “Si queréis darme el
consuelo.” Para
que nosotros podamos consolar a Dios, dice San Pablo, hay que
tener el mismo espíritu, “entrañas compasivas,” no obrar
por envidia, dejarse guiar por humildad.
Aunque en el volumen II podemos disfrutar una variedad
de instrumentos y arreglos, no faltan los momentos íntimos de
Glenda a solas con su guitarra y con Dios.
Así el canto “No te sientas sola” nos recuerda
tiernamente que Dios está siempre
con nosotros y que el desconsuelo que experimentamos como
seres humanos sólo puede ser aliviado por El.
“No te sientas sola...que te amo, que yo estoy
contigo...que yo te he creado que tú eres mía...Yo soy tu Señor...
tu Dios tu Salvador, te aprecio, eres valiosa, te quiero...”
La desnudez espiritual ante de Dios se expresa a través
de arreglos muy sencillos e íntimos, y así en canciones como
“Enséñame a orar,” “Espíritu,” y “El Señor es mi
luz” sólo escuchamos la voz de Glenda acompañada de
teclados muy suaves e íntimos. En “Contemplé al Salvador,” hacemos eco de las palabras
del viejo Simeón, “Señor ahora puedes dejar a siervo
irse en paz...” “Tu
gracia” es una fuerte experiencia de consuelo, reconociendo
que la gracia de Dios es todo para el cristiano, que no
podemos hacer nada si ella.
Volumen II cierra con un pacto entre Dios y el creyente,
una alianza eterna de amor “hasta que la muerte nos una más.”
Consolad
a mi pueblo - Volumen II
ofrece versiones instrumentales de canciones seleccionadas de
Volúmenes I y II. Perfectas
para oración personal o en grupo, y para acompañar la
lectura de la Palabra de Dios.
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